La correcta colocación de los altavoces es el primer paso para lograr un mejor sonido. Es recomendable colocarlos a la altura de los oídos o apuntando hacia la posición de escucha, y alejados de las paredes, ya que la proximidad a estas puede acentuar en exceso los graves y aplanar la imagen estéreo, así como el efecto espacial. Por otro lado, el efecto de realce de graves de las interfaces ya se ha tenido en cuenta en el diseño de los altavoces. Estos deben colocarse de la forma más simétrica posible con respecto a la posición de escucha. Experimenta con diferentes opciones de colocación para encontrar el sonido que mejor se adapte a tu habitación.
Los materiales blandos, como alfombras gruesas y cortinas, pueden reducir significativamente las reflexiones y los ecos del sonido. Si la habitación tiene superficies duras, como suelos de parqué o paredes desnudas, añadir materiales blandos puede hacer que el sonido sea más claro y agradable.
Para mejorar la acústica, se pueden utilizar fácilmente diversos paneles acústicos y, en mayor medida, trampas de graves. También pueden resultar útiles los ecualizadores de sala, disponibles en muchos amplificadores AV, pero también como dispositivos independientes (por ejemplo, DSPeaker o MiniDSP).
Para los aficionados al sonido de alta fidelidad, y por qué no para cualquiera, una comprensión más profunda de la acústica de una sala ofrece la oportunidad de mejorar significativamente el entorno de escucha y la reproducción del sonido.
Hoy en día, incluso los programas de medición gratuitos y los micrófonos asequibles facilitan el análisis y la optimización de la acústica de una sala. Un ejemplo de ello son el programa gratuito Room EQ Wizard y el Room Acoustic Meter para dispositivos móviles.